El Viceministro de Desarrollo Rural, Luis Arango Nieto, conversó
con juan Carlos Gallego, Director del Proyecto DFID- Colombia
y afirmó para los lectores del Molino que:
El Molino: ¿Qué significa pensar la viabilidad en el sector agropecuario colombiano?
Luis Arango Nieto (LAN): Para mirar la viabilidad o la no-viabilidad de una cosa, primero tiene que observarse el entorno. En este sentido el Estado colombiano, durante la década de los noventa, resolvió entrar en un proceso de internacionalización de la economía y de apertura. Con esto se dejó de lado el anterior modelo, el de la CEPAL basado fundamentalmente, en la sustitución de importaciones.
Internacionalizar la economía es, dicho en términos
muy simples, vender aquello que pueda venderse mas barato
que lo que otros venden y comprar lo que se pueda comprar
mas barato que los otros. Aterrizado así el sector
agropecuario colombiano en el entorno de una economía
mundial abierta, que todavía es imperfecta, y que tiene
como es evidente, muchas restricciones. Entonces, vamos hacia
ese proceso y ya instalados dentro de él es cuando
podemos hacer la pregunta: ¿cómo podemos hacer
viable el sector agropecuario colombiano? .
La respuesta es: buscando la competitividad. Ya no cuentan
tanto las ventajas comparativas, como posición geográfica,
algunos pisos térmicos, suelos, y ese tipo de cosas.
Hoy día esos de factores son cada vez menos importantes.
Ahora se trata de construir competitividad y por lo tanto,
el reto para hacer una agricultura viable es enmarcarla dentro
de ese proceso competitivo. Obviamente cuando uno habla de
un proceso competitivo inmediatamente se le aparecen dos ramales
imprescindibles. El primero, que la competitividad sea sostenible
en el tiempo, que se maneje la sostenibilidad ecológica
y, obviamente, el otro ramal es la equidad; que la competitividad
se realice conservando equidad entre los actores económicos
que compiten.
Por tales razones uno de los objetivos de la política
agropecuaria es integrar el sector rural, es decir, traer
todo ese rezago que hay en la producción campesina
y llevarlo hacia la modernidad, eso es lo que estamos buscando
dentro de este proceso.
El Molino: ¿Cómo se expresa en términos de competitividad la relación entre lo social y lo económico en el sector agropecuario?
LAN: Tradicionalmente se le patrocinaba a los campesinos que produjeran para conseguir seguridad alimentaria y autoconsumo. Ahora la política consiste en provocar que los campesinos más que producir para subsistir, produzcan para acumular riqueza y, obviamente, si se acumula riqueza se acumula bienestar para ellos y sus familias. Esto pueda sonar muy simple y muy fácil de llevarse a cabo pero, claro está, que esta nueva forma de ver el sector agropecuario requiere de un proceso paralelo en el cual el Estado tiene que entrar a compensar ciertas inequidades en la parte social, de tal manera que se consiga la integración con la modernidad. Se requiere, por lo mismo, que el Estado establezca compensaciones de muchas maneras, en educación y en vivienda, por ejemplo. Sin embargo, estas compensaciones o subsidios tendrían un principio pero también y necesariamente, un fin pues no tendría sentido que fuesen permanentes.
Mediante estos subsidios y compensaciones el sector se equilibraría con las condiciones de producción existentes en otros países y podría, entonces, participar competitivamente en el conjunto del mercado internacional.
El Molino: Con lo dicho por Usted se entiende que
hay una transición del modelo de desarrollo rural y
que ahora se trata de una concepción distinta según
la cual el desarrollo ya es no es solamente lo productivo
si no también lo social y en beneficio del individuo
y de la colectividad. Esto supone empezar a cambiar la manera
como el sector agropecuario ha construido su propia institucionalización
para responder a los retos del desarrollo. ¿Cuáles
cree Usted son los principales
retos del cambio de la institucionalización que el
sector agropecuario habrá de tener para responder a
esta concepción moderna del desarrollo rural y particularmente
del sector agropecuario?
LAN: El sector agropecuario es mucho más que
la producción agropecuaria. Hoy estamos viendo que
en algunas partes hablan de una producción o de un
sector agropecuario ampliado. El CIDER, por ejemplo, habla
de la nueva ruralidad ya que el sector rural es mucho más
que la producción agropecuaria. Sin embargo, yo quisiera
en estos momentos, antes de hablar de la institucionalización,
plantear que, si bien para nosotros el sector agropecuario
es algo más que la producción primaria, cuando
formulamos la política nos toca limitarnos a la producción
agropecuaria porque la institucionalización vigente
en el Ministerio de Agricultura tan solo permite manejar la
producción agrícola.
Nos ha correspondido crear institucionalización pero sin necesidad de inventárnosla porque eso ya esta inventado. La estamos copiando del modelo francés, por ejemplo, para desarrollar todo un marco legal e institucional a través de los Acuerdos Sectoriales de Competitividad mediante los cuales se logre que quien se compromete cumpla. Es un acuerdo de voluntades sin ninguna institucionalidad que los soporte, pero eficaz en los resultados. Antes de llegar a los acuerdos por sectores promovimos acuerdos regionales de competitividad y, posteriormente, acuerdos nacionales.
El Molino: ¿Cual seria, entonces, una nueva forma de institucionalización en el sector agropecuario?
LAN: Cuando uno mira un acuerdo de competitividad, entiende que no se trata de la reunión de los gremios. Los acuerdos son más que los gremios de productores reunidos porque, a pesar de que cada gremio, particularmente visto, hace parte de un eslabón de la cadena completa y que, probablemente, sus intereses particulares dentro de la cadena sean antagónicos, lo primordial es que la gente se comprometa y que se de cuenta que esta trabajando para un mismo fin, razón suficiente para que los antagonismos no conduzcan ala confrontación sino al acuerdo.
El Molino: ¿Se podría entender, entonces, que los acuerdos de competitividad son un espacio que permite también resolver ciertos tipos de conflictos dentro del sector agropecuario?
LAN: Uno de los propósitos si es el de resolver los conflictos que se presentan pero tampoco es el único. Se trata también y principalmente, diría yo, de acordar estrategias. y se ha logrado. El mejor ejemplo es el del acuerdo de competitividad para la cadena arrocera. Este ha debido establecerse a nivel nacional pero en ese nivel resultó difícil. Los gremios a nivel nacional se han enfrascado en los aspectos del precio y, claro, por ver los árboles no aprecian el bosque como totalidad, es decir la problemática general. Sin embargo, paralelamente, hemos podido hacer un acuerdo de competitividad en el Tolima y tenemos, también, un acuerdo regional en los Llanos que funcionan permanentemente porque si están mirando la cosa de manera integral: los medios, la tecnología, el transporte, los mercados, etc. Esta es la demostración de que los acuerdos de competitividad no solo son eficaces para resolver conflictos sino para definir estrategias.
El Molino: En esa medida los acuerdos de competitividad también son un instrumento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología Agroindustrial.
LAN: Definitivamente si. Por que ahí es para
donde vamos. Cuando se inician los acuerdos de competitividad
lo primero que se hace es un diagnostico del sector, a nivel
nacional o regional, mediante el cual se detectan cuáles
son las debilidades y cuáles las fortalezas y, una
vez diagnosticado el sector, se definen tareas. Analicemos,
como ejemplo, el acuerdo de competitividad del algodón.
Uno de los problemas claves que ellos detectaron es el de
la tecnología y han destinado recursos para ciertos
problemas del desarrollo tecnológico. Estos acuerdos
de competitividad, entonces, empiezan a constituirse en una
nueva instancia de la sociedad para desarrollar estrategias
de competitividad pero también se tratan temas que
no son necesariamente de competitividad.
El Molino: Los actores que participan en esas nuevas instancias: ¿cómo han ido aproximándose a esta nueva manera de pesar el desarrollo agropecuario?; ¿Se han acercado ellos de la misma manera?; ¿Se han dado problemas en unos más que en otros?; ¿Cómo podríamos medir la aproximación de los diferentes actores en esos procesos de competitividad ?
LAN:
Son totalmente diferentes y, sin bien, al comienzo, durante
las reuniones les sugerimos unas etapas para llegar a los
acuerdos, los mismos acuerdos toman su propia dinámica
y, por lo tanto, las respuestas resultan diferentes. Observemos
ahora el acuerdo de competitividad de la leche. Esta es una
cadena que ha logrado gran dinámica y el sector privado
se ha apropiado de los procesos de competitividad. Como gobierno
fuimos los promotores y continuamos participando del acuerdo
pero, repito, ya lo asumió el sector privado. Nosotros
les damos apoyo, por ejemplo, en investigación. De
tal manera que la aproximación y el comportamiento
son diferentes en los distintos acuerdos regionales y, de
hecho, hay que darles libertad; no podemos encasillarnos.
Los acuerdos de competitividad pueden sonar, en un momento
dado, como que tienen una preferencia por la producción
comercial pero, definitivamente, no es así, por lo
mismo que estamos observando cómo los pequeños
productores participan en esos acuerdos. Quiero mencionar
un acuerdo regional que viene funcionando muy bien. Se trata
del acuerdo de competitividad de la caña panelera en
Nariño. Con los paneleros de esa región se habían
suspendido las conversaciones porque el gobierno anterior
les había prometido seis mil millones de pesos y no
les cumplió. No obstante este escollo, reanudamos las
conversaciones y aún cuando ahora tampoco podemos cumplir
con el desembolso de ese dinero, porque sencillamente no lo
hay, el acuerdo entró a funcionar y se ha desarrollado
un gran entusiasmo entre ellos. Es que, sin duda, son instancias
de diálogo que evitan la confrontación y permiten
obtener resultados.
El Molino: ¿Cual es el efecto de esos acuerdos
en lo que se relaciona con la definición de las políticas
del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología Agroindustrial
?
UN: Los acuerdos de competitividad deben convertiste en unas
instancias que demanden permanentemente tecnología
y por lo tanto deben acudir a los foros regionales del Sistema.
Desafortunadamente cuando propusimos la realización
de los Foros Regionales del Sistema Nacional de Ciencia y
Tecnología Agroindustrial pensábamos que éstos
deberían ser permanentes y no lo hemos conseguido.
Pero cuando funcionen como tales es a ellos adonde deben acudir
los acuerdos de competitividad para buscar soluciones a sus
necesidades de tecnología.
El Molino: ¿Cual debería ser el papel de las
organizaciones no gubernamentales tanto en los acuerdos de
competitividad como en los Foros Regionales de Ciencia y Tecnología
?
LAN: Dentro de los acuerdos de competitividad hay ONG específicamente orientadas de una manera o de otra a la producción agropecuaria. Entonces seria importante que empezaran a participar ya comprometerse más con esas instancias porque, si logramos desarrollar la institucionalidad que buscamos, los acuerdos sustituirían a los gremios individualmente considerados y dispondrían de mayores recursos para contratar soluciones tecnológicas.
Ya sé esta hablando de una parafiscalidad de la cadena por supuesto distinta ala parafiscalidad de la producción primaria. De esta manera, van a tener recursos y ahí es donde la ONG deben entrar a formar parte de ellos y estar muy vigilantes porque, entonces las ONG que, por ejemplo, se han fortalecido a través del PRONATTA, podrán ofrecer soluciones de desarrollo tecnológico cuando los acuerdos de competitividad las requiera.
El Molino: ¿Con el tiempo, dice Usted, los acuerdos de competitividad se van a convertir en espacios de demanda de servicios para las ONG ?
LAN: Hay una institución en el Tolima que se llama Serviarroz que para mí es una ONG y que ya ha tomado el liderazgo del acuerdo de competitividad del arroz porque, dentro de sus funciones, presta unos servicios a los agricultores. Para nosotros, entonces, seria excelente que las ONG, con visión estratégica, se fueran insertando en los acuerdos de competitividad y asumieran un liderazgo porque, entre otras razones, el Ministerio de Agricultura prefiere que la promoción y la coordinación de los acuerdos vayan pasando a manos de las organizaciones de la sociedad.
El Molino: Puede estar sucediendo que las ONG y otro tipo de organismos en Colombia tengan tantas preocupaciones y tantos frentes por atender que, quizá, no sabrían por cuál frente decidirse o, de pronto, pretender abarcar todos los frentes. ¿Podría Usted señalar una de aquellas fortalezas a desarrollar a corto plazo por parte de las ONG fortaleza esta que se considere absolutamente prioritaria para que las ONG empiecen a desarrollar un papel más eficiente dentro de todo este proceso de construcción de una nueva institucionalidad en el sector rural?
LAN: Yo no sé si voy a decir una cosa muy dura contra las ONG. No diré que todas las ONG, pero si hay una gran cantidad de ellas que son multifacéticas y que se mantienen a la caza de cualquier recurso económico no importa para qué están destinados y, por lo mismo, no asumen compromisos con temas específicos. Un acuerdo de competitividad tiene muchas caras. Estos incluyen la producción primaria, está la transformación, el transporte, la comercialización, etc. Posiblemente los acuerdos requieran contratar en un momento dado estudios o servicios específicos. Entonces, si en un acuerdo de competitividad participa una ONG ésta tiene que asumir compromisos y ojalá asuman el compromiso de liderazgo. Sería preferible, de todas maneras, que las ONG se embarcaran en un determinado sector o subsector y que dejaran de presentarse como multifacéticas a la espera de lo que caiga sin asumir liderazgo alguno.
El Molino: Nosotros como proyecto DFID y con el PRONATA le estamos apostando a fortalecer redes formadas por ONG y por diferentes instituciones. ¿Cual sería el papel de esas redes en relación con esfuerzos tan significativos como los acuerdos de competitividad?
LAN: Si es una red de ONG que cumple funciones especializadas con fortalezas en uno u otro aspecto de los tantos que componen los acuerdos de competitividad en una determinada cadena productiva pues habrá, seguramente, mucha demanda por servicios que solucionen los distintos problemas del sector productivo. Pero, si se está planteando una red de ONG multifacéticas, entonces eso resultará muy complicado.
El Molino: ¿Podría afirmarse que hay dos retos grandes para las organizaciones no gubernamentales: construir una identidad que esté por encima de la búsqueda de recursos de distintas fuentes y, por otro lado, especializarse en una función determinada dentro del sector?
LAN: No es desventaja el ser multifacético, a lo mejor puede ser una ventaja. Pero si es importante, de todas maneras, que alas ONG las identifiquen por algo; que tengan una identidad. No está bien que una misma ONG quiera promover el desarrollo de los alcantarillados en el municipio ya la vez desarrolle un plan agrícola como la siembra de yuca o un proyecto de transferencia de tecnología. Se que hay ONG especializadas que están encontrando su nicho porque aún dentro de lo multifacéticas que puedan aparecer, buscan una identidad que las caracterice.
El Molino: Para los próximos años ¿cuáles cree que sean los procesos estratégicos de desarrollo del sector rural y en particular en el sector agropecuario en Colombia?
LAN: Hay dos cosas básicas que uno miraría
hacia el futuro y son la educación y el desarrollo
tecnológico. Obviamente esto tendría que estar
en marcado dentro de una nueva institucionalización.
Estas dos cosas van a definir nuestro futuro pero no como sector agropecuario sino como sector rural tomándolo en un sentido amplio. Aliado de estos aspectos van unidos otros más, todo un resto de cosas, la comercialización por ejemplo, pero lo que nos va a guiar y orientar a nosotros en el sector rural definitivamente es la educación y el desarrollo tecnológico.
El Molino: Cuando se piensa en el pequeño productor se piensa, entonces, en el adulto que trabaja en el campo. Pero también se sabe que en el campo trabajan jóvenes y niños y que esa franja esta aparentemente desatendida. ¿Debemos empezar a pensar en programas para atender a esos jóvenes ya esos niños campesinos que hacen parte de todo el problema de la ruralidad pero que ahora están en una vorágine de violencia muy complicada?
LAN: En relación con esto tengo una preocupación
personal ya veces me siento totalmente impotente. Lo que hemos
venido haciendo es como un granito de arena en un desierto.
Hemos trabajado con la Presidencia de la República
tratando de definir, por un lado, una política para
la juventud, pero también queremos traducir eso a programas
específicos para lo cual estamos utilizando unos recursos
propios del Ministerio de Cultura y PADEMER con el fin de
mostrarle a los jóvenes que pueden tener iniciativa
y que pueden ser útiles en la sociedad y producir utilidades
para ellos mismos desarrollando sus propias empresas. El Ministerio
de Comercio Exterior, quien cuenta con mayores recursos, está
adelantado el programa de los jóvenes empresarios exportadores.
Nos hacen falta recursos para promover estos programas porque la situación es y sigue siendo muy complicada. Un solo dato es alarmante: Entre las personas que están involucradas tanto en la guerrilla como en las autodefensas ocho de cada diez son menores de dieciocho años y cinco son menores de dieciséis.
Uno ve por ejemplo y yo he visto el caso de algunas poblaciones colombianas, poblaciones entre veinte y veinticinco mil habitantes donde se gradúan, como bachilleres, un grupo de setenta muchachos al año. De ese grupo sólo un joven va a la universidad y la única alternativa que queda para el resto de jóvenes es la de ingresar ala guerrilla o alas autodefensas; no tienen otra oportunidad. estos datos angustian y por eso hay que plantearle a los jóvenes que sí hay posibilidades si se integran en este desarrollo microempresario rural y obviamente este desarrollo microempresario rural lleva varias cosas. Primero que todo lleva educación, lleva desarrollo tecnológico, lleva a todo este tipo de cosas que van orientando al niño y al joven hacia eso.
Ustedes podrían estar colaborando en un futuro para atender a esos jóvenes productores a través de microempresas rurales que no necesariamente tienen que estar orientadas ala producción agropecuaria porque, como ya lo hemos hablado, se trataría de un sector agropecuario ampliado y de una nueva ruralidad.
El Molino: Se plantea ahora otro reto muy grande y es cómo hacer para que el país empiece a pensar el sector rural desde otra perspectiva. Cuando se habla con estudiantes universitarios y, en general, con la juventud se sigue percibiendo en ellos la visión del campo como sembrar, criar ganado o tener pollos. ¿Sería necesario, entonces, que las universidades en sus procesos de formación de jóvenes profesionales empezaran a desarrollar una reflexión sobre el agro colombiano y sobre el sector rural?
LAN: Lo que me preocupa de las universidades es que
se aíslan de la realidad y embarcan a los estudiantes
en unos pensums académicos que no les muestra lo que
es el entorno, lo que es la realidad. Consideremos la universidad
de Córdoba en Montería o la de los llanos en.
Villavicencio ambas instituciones funcionan en ciudades que
en la concepción tradicional serían ciudades
urbanas. Pero no hay tal. Son ciudades completamente rurales
porque dependen de la vida rural. Lo que sucede es que son
centros de servicios o de acopio para el sector rural Si uno
observa en qué trabaja la gente en Montería
o en Villavicencio, todos trabajan para el sector rural, ¿O
cuales son las industrias que operan en Montería o
en Villavicencio? Al estudiante le están enseñando
que para producir en el campo hay que ser agrónomo
o zootecnista y que ahí termina la vida en el sector
rural y eso no es así; creo que eso va mucho más
allá.
Alguna vez, hablando con un decano de una universidad yo le
decía: hombre déjeme ir a contarles que sé
esta haciendo en política agropecuaria; cómo
estamos mirando el sector rural. Pero yo creo que los mismos
profesores no se han enterado de que el sector rural es mucho
más, que va más allá de la producción
agropecuaria. Dentro del sector rural hay otras más
oportunidades que una simple producción agrícola,
el agroturismo, por ejemplo, es un desarrollo rural.
El Molino: No tiene sentido seguir pensando una división tan clara entre lo rural y lo urbano en Colombia: ¿Cómo tendríamos que pensar entonces desde las universidades las relaciones entre lo rural y lo urbano ahora en Colombia?
LAN: Es un suicidio seguir pensando el campo como el sitio en donde el campesino trabaja dándole golpes a la tierra. Llámesele agricultura ampliada o nueva ruralidad lo cierto es que hacia allá sé esta moviendo el pensamiento del sector rural; es una cosa mucho más integrada y multifacética. El campesino moderno necesita transporte, vestirse, llevar plata al banco, necesita hacer mercado, necesita unos servicios, ver televisión, escuchar radio. Ya no es el campesino aislado en una montaña. Si uno sobrevuela las montañas colombianas observa que, en las casas, así no tengan luz eléctrica tienen antena de televisión. Ellos cargan sus baterías, bajan los fines de semana al pueblo, en la mula y cargan las baterías.
El Molino: ¿las organizaciones del sector agropecuario están aprendiendo de esta nueva forma de pensar y actuar sobre el campo en Colombia?
LAN: No... yo diría que esto es un proceso que tiene que irse entendiendo y difundiendo. Mirar el campo de otra manera incluye muchos factores. En relación con la comercialización por ejemplo, la nueva visión debe incluir, necesariamente la perspectiva del comercio internacional que no es la actividad parroquial de comprar y vender. la información juega un papel decisivo en las actividades de comercio internacional.
El Molino: Una preocupación del Proyecto DFID- Colombia frente al problema de la información y de cara a las plataformas tecnológicas de la información en el sector agropecuario es que hay un gran interés, que hay demanda de información pero parte del problema es que la gente no tiene la plataforma tecnológica para poder tener acceso a esa información: ¿hay algún programa o alguna acción en este momento orientada a resolver ese problema en el sector agropecuario? .
LAN: El Ministerio de Comunicaciones esta gestionando un programa para montar café Internet en las poblaciones pequeñas. Este es un paso muy importante que le va a permitir a los campesinos conectarse con el mundo a través de la tecnología de las telecomunicaciones. La gente, creo yo, tiene que ir acostumbrándose así como, en otras épocas, se acostumbró a bajarse de la zorra y montarse en el bus.
El Molino: A lo largo de esta conversación le hemos oído decir que hay trabajo conjunto del Ministerio de Agricultura con el de Comunicaciones, con el de Comercio Exterior y el de Cultura. Se muestra, de esta manera, que hay un trabajo transectorial. ¿Nos podría señalar algunos ejemplos de cómo se puede ver, a través del desarrollo rural, todo el potencial de transformación del Estado colombiano?
LAN: Vale la pena resaltar un caso en el que se ha convocado no solo a la localidad si no a lo nacional e internacional. Es el alcalde de Natagaima (Tolima) con su desarrollo agropecuario. A él se le ocurrió promover el desarrollo agropecuario y calculó para ello unos recursos de cien millones de pesos. Se preguntó de donde iba a salir el dinero y, entonces, pensó en quienes iban a comprar las cosechas de arroz y empezó a convocar a todo el mundo, a manejar créditos asociativos, se llevó, entre otras, la metodología de la Bolsa Nacional Agropecuaria para implantar la agricultura por contrato, en fin realizó un sinnúmero de gestiones nunca antes pensadas para los campesinos de Natagaima. Este es un ejemplo relevante porque es mirar en lo micro el poder de convocatoria y el poder transformador de las dinámicas sociales del cambio.
El Molino: ¿Cómo se están dando esos procesos de transformación del tejido Social en el sector agropecuario?. ¿Cómo ve Usted los procesos de construcción ciudadana, el problema de los valores culturales, de la relación de los campesinos con el Estado, con el gobierno y con la política?
LAN: En este momento muchas de esas cosas se han estancado por la misma situación el país. Hay ciertas ciudades donde se están dando ese tipo de cosas. Lo que si me llama la atención es que éste es campo fértil para que las ONG trabajen para construir tejido social. En el Putumayo, por ejemplo, uno puede decir, sin temor a exagerar, que los padres desconfían de sus hijos y también de los vecinos y, con esos antecedentes, es muy complicado armar allí un tejido social. No obstante, hay que trabajar para que a través de las distintas dinámicas productivas se comience a crear lazos de confianza de manera tal que la gente se junte y promueva cultivos asociativos con los cuales, entre otros beneficios evidentes, se disminuyan los costos de transacción. Podría ser una forma de armar tejido social pero por supuesto complementando estas acciones con actividades de capacitación en gestión y en desarrollo comunitario.
El Molino: ¿Se podría considerar al pequeño productor como una empresa agropecuaria ?
LAN: Siempre y cuando no trabaje solo. Un campesino solo no tiene mucho futuro pues hoy, más que nunca, se requiere de ese proceso de asociación, de juntarse para buscar esas ventajas comparativas y de las economías de escala en los procesos productivos. La competitividad hay que buscarla también en la asociación de productores y no solo de los pequeños, también los medianos deben buscar la asociación de productores para poder competir.
Publicación realizada por el Proyecto DFID Colombia
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