EL MOLINO No. 11
¿CÓMO ELABORAR ENCUESTAS PARA FORTALECER EL
TRABAJO DE SU ORGANIZACIÓN?
Generalmente, para obtener información de las organizaciones
y de las personas, es recomendable recurrir a métodos
que nos permiten ahorrar dinero y tiempo como lo son las encuestas.
Para hacer esto existen unos puntos mínimos que se
deben revisar para que la información que se obtenga
de éstos sea válida y confiable.
Así que este es el momento de tomar papel y lápiz
y empezar a crear una encuesta para sistematizar información
y de esta forma tener propuestas y argumentos que le den Sostenibilidad
al objetivo del trabajo que se realiza.
La encuesta debe cumplir dos propósitos:
- El primero es el de traducir los objetivos de lo que se
quiere averiguar en preguntas especificas. Cada pregunta
debe llevar a la persona o a la organización a la
que se encuesta, la idea o el grupo de ideas requerido por
el objetivo de lo que se pretende conocer; para cada pregunta
deberá recibirse una respuesta susceptible de análisis,
de manera que los resultados satisfagan los objetivos de
la encuesta. Las preguntas deberán formularse de
manera que la respuesta refleje exacta y cabalmente la posición
de la persona o de la organización a la que va dirigido.
- El segundo propósito de la encuesta es ayudar al
entrevistador a provocar motivaciones en el encuestado,
para que transmita la información requerida. Debe
ayudar a crear las circunstancias para que el encuestado
se comunique plena y libremente.
En la formulación de una encuesta se siguen ciertas
normas que ayudan a asegurar que la información recogida
sea significativa.
La primera norma para elegir es el lenguaje, es decir
que el vocabulario y la sintaxis (construcción de las
expresiones para formar conceptos) ofrezcan la mejor oportunidad
para transmitir las ideas, completa y exactamente, entre el
entrevistador y su interlocutor.
El lenguaje de la encuesta, debe parecerse mucho al del entrevistado.
Por esto es clave tener clara la población a la
que va dirigida la encuesta. Por que se pueden crear preguntas
con términos que las personas no entiendan y es muy
probable que por vergüenza no pregunten y escojan cualquier
respuesta. Esto alterará los resultados y la información
que se obtenga no será válida y llevará
a que se trabaje con base en necesidades que la población
no tiene.
Es importante que la encuesta se empleen los términos
que contengan los puntos que los entrevistados deban aportar
al tema en cuestión. Al respecto, es esencial situarse
en el mismo sitio en el que se encuentra el entrevistado;
ponerse en los zapatos del sujeto para diseñar las
preguntas en función de éste. Por ejemplo, si
se entrevistara a un grupo de cocineros, los términos
relacionados a la preparación de alimentos, tendrán
una connotación muy diferente, si esas mismas preguntas
se hicieran a amas de casa, aunque se trate de la misma actividad.
Toda pregunta debe estar redactada de modo equivalente
al nivel actual de información del entrevistado y de
manera que tenga sentido. La importancia de formular preguntas
apropiadas al nivel de información que posee el entrevistado
y que no lo apenen, no necesariamente nos llevan a hacer preguntas
que todos puedan contestar. La carencia de respuestas, también
es susceptible de análisis.
Es preciso evitar hacer preguntas al entrevistado que lo
hagan enfrentarse a la necesidad de dar una respuesta socialmente
inadmisible. Si esperamos que el entrevistado conteste en
forma libre y espontánea, necesitamos ayudarlo asentir
que toda la escala de respuestas posible es admisible, no
sólo para el entrevistado sino en función de
los propios estándares del entrevistado respecto de
sí mismo.
Para la formulación de una buena encuesta, es necesario
ofrecer un conjunto de respuestas que satisfagan las
normas del entrevistado acerca de lo que es socialmente correcto.
Por ejemplo, si después de una elección presidencial
se desea saber acerca del grado de abstencionismo, los entrevistados
que no votaron seguramente evadirán responder a esas
cuestiones para no evidenciar su desinterés en ese
deber cívico. Esto puede evitarse con preguntas apropiadas:
"Sabe usted, que en las últimas elecciones la
mitad de los votantes acudió a las urnas y la otra
mitad no pudo hacerlo; ¿Usted votó?" .
Preguntas que no insinúen las respuestas, por
esto es preciso formular las preguntas de manera que no contengan
insinuaciones acerca de las respuestas apropiadas. Por ejemplo:
Estas
preguntas provocarían actitudes inducidas.
¿Qué opina usted del control de impuestos?
¿Nos va ha decir usted que es partidario del control
de impuestos?"
Una redacción más sutil sería:
¿Diría usted si es partidario del control de
impuestos?
Una manera clara de insinuar una respuesta positiva o negativa
es usar palabras emotivamente "recargadas",
sea favorable o desfavorablemente. Por ejemplo:
"¿La carencia de líderes es algo terrible
para nuestra organización?"
"¿La falta de reconocimiento está deteriorando
la moral de los trabajadores?"
Las preguntas deben limitarse a una sola idea o a un solo
concepto. Evitando por ejemplo estas preguntas:
"¿Los planes de trabajo iniciales de la organización
afectan a los trabajadores así como los planes de reforma?"
El orden consecutivo de las preguntas nos permite que éstas
sean mas lógicas para la Persona interrogada. Toda
entrevista bien elaborada, debe facilitar el paso de una pregunta
a otra; lo que a menudo hace que el interrogado se anticipe
mentalmente a la pregunta siguiente, por que le parece que
lógicamente sigue en el tema.
El encadenamiento de las preguntas puede también
determinarse por lo que se denomina el "efecto embudo".
Esto es, hacer primero la pregunta más general o menos
restringida y posteriormente las preguntas más restrictivas
o especificas, de lo general a lo particular. En ello hay
que considerar que las primeras preguntas provocan las motivaciones
iniciales para que el entrevistado participe más a
fondo.
La forma de hacer las preguntas tomando en cuenta las respuestas
posibles. Las preguntas se clasifican en abiertas y cerradas.
La pregunta abierta es aquella estructurada para que el entrevistado
responda como lo crea adecuado y extendiéndose todo
lo que desee. En la pregunta cerrada, el entrevistado sólo
tiene que elegir la respuesta que más se acerque a
su opinión.
En términos generales la pregunta cerrada se
adapta a los siguientes casos:
1. Sólo hay un punto de vista para la respuesta del
entrevistado.
2. Ese punto de vista contiene una gama de posibles respuesta;
y
3. Dentro de esta gama, hay cuestiones de elección
que reflejen exactamente la posición de cada entrevistado.
Por su parte, la pregunta abierta tiene muchas ventajas
derivadas del hecho de que se anima al interrogado a responder
en la forma que desee. Otra ventaja es que la información
que responde nos acerca al nivel de conocimientos del interrogado
o al grado de su certeza.
El intercambio relativamente libre entre el entrevistador
y su interlocutor, característica de la pregunta abierta,
permite al primero saber si el cuestionado entiende la pregunta
que se le hace. En cambio, en preguntas cerradas, una vez
que se elige la opción, se da por hecho que el encuestado
entendió la pregunta, lo que no siempre es así.
Otra diferencia entre pregunta abierta y cerrada, es la facilidad
que ofrecen las preguntas cerradas para ser clasificadas y
tabuladas. No obstante ambos métodos pueden combinarse
para obtener mejor información.
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Para crear la encuesta es conveniente seguir
este orden:
1. Explicar el motivo y los objetivos de la encuesta.
2. Describir el método por el cual se eligió
al encuestado.
3. Dar a conocer el orden de la organización
o la persona que realiza la encuesta.
4. Manifestar la índole anónima
o confidencial de la encuesta.
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El tiempo para responder las encuestas no deberá tomar
más de 30 minutos, preferiblemente aún menos
tiempo.
Es recomendable antes de aplicar la encuesta hacer unas pruebas
preliminares que permitan tener una experiencia y encontrar
y corregir errores; las personas que nos ayuden no deben haber
participado en la construcción del" cuestionario
y deben tener características
similares a la población objetivo.
Además, aunque se sea muy hábil para redactar
las preguntas y formular la encuesta, se necesita un ensayo
general para ver su efectividad en la práctica; esto
constituye en sí mismo un estudio en miniatura que
permite saber si las respuestas satisfacen los objetivos del
estudio.
Publicación realizada por el Proyecto DFID Colombia
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