En el transcurso de la sistematización, la comprensión de la experiencia se convirtió en el desarrollo de la reflexión crítica. Comprender la experiencia no solo fue identificar lo generado, sino los aprendizajes de ello y la reflexión sobre la coherencia y correspondencia del discurso institucional de Mata de Monte frente a su accionar en la región.
Jairo Antonio Nieto Gómez Integrante Red de Orinoquía y Norte de Amazonía
Camino
a Yopal, ojeando una revista, apareció una imagen amarilla,
llena de luz, en media hoja. Se trataba de una reproducción
de Salvador Dalí, El tiempo es la persistencia
de la memoria, donde aparecen en un paisaje desértico,
calurosos, varios relojes blandos. Uno de ellos
se escurre de la única rama de un árbol pétreo,
seco, sólido, oscuro, en medio de las tonalidades amarillas
y ocres que maneja el resto del cuadro.
El reloj símbolo del tiempo se derrite. El tiempo blando que se deja moldear a las circunstancias. Esta vez, sobre un árbol adusto, referente de la memoria -sólida y dura- el recuerdo de lo que fue; sin embargo, lo duro, desde su exterior, se puede moldear por el tiempo. Recurro a estas imágenes para introducir las experiencias generadas en un proceso de sistematización, que simplemente es el rescate de la memoria, pero no sólida, incólume o cerrada, sino, todo lo contrario: plástica y transformacional a través de su reconstrucción temporal con el uso del relato. La palabra que moldea la memoria.
Considero que la sistematización es un proceso narrativo que el tiempo transforma y moldea. Por eso, al mismo tiempo, es retrospectivo, presente y prospectivo. También es una forma de construcción de conocimiento que parte de la memoria para criticar las acciones pasadas y transformar la realidad.
El acercamiento
En el primer momento de trabajo de sistematización con la Fundación Mata de Monte, una ONG establecida en Yopal (Casanare), a parte de la curiosidad por saber y saberse objeto de un proceso de sistematización, en el ambiente se percibía una curiosidad sobre el desarrollo de este proceso, debido a las expectativas generadas con respecto a las competencias y circunstancias para adelantar una experiencia de sistematización.
A diferencia de los Asociados de Mata de Monte, había trabajado durante el año en el documento producido por el Proyecto ENVOGA, el PRONATTA y la Universidad de los Andes, el cual sería nuestra guía en este viaje de sistematización de una experiencia de transferencia de tecnología en la Orinoquía. El grupo de Asociados de Mata de Monte que me recibió, conocía el documento, habían realizado más de una experiencia susceptible de sistematización y estaban comprometidos con el proceso.
Con estos referentes de acercamiento, surgió, de manera implícita, la pregunta sobre el objeto de nuestro encuentro. La cual se contestó con una charla sobre la identidad de cada uno en el proceso: Mata de Monte, como objeto de la experiencia de la sistematización; y yo, como facilitador del mismo.
La intención de la sistematización por parte de la ONG, se definió como un interés colectivo por reflexionar sobre su quehacer a través de cualquiera de los proyectos ejecutados por dicha organización. No existía una clara identificación del proyecto que se iba a sistematizar, entre otras razones, porque los proyectos ejecutados por esta organización son considerados experiencias de transferencia de tecnología.
Qué se va a sistematizar, fue la pregunta que imperó. Para responderla nos remitimos al acercamiento conceptual de los términos usados en este caso. Primero la discusión se centró en sistematizar, cuyas definiciones aceptadas variaron desde el ordenamiento de los hechos hasta el entendimiento de los mismos, pasando por la profundización, operatividad y acercamiento a la realidad.
Luego se discutieron los términos significativo, experiencia y transferencia que eran referencia obligatoria de la reunión y usados en los documentos consultados. Para cada término se llegó a una definición negociada y aceptada en colectivo.
Con los términos discutidos se logró nivelar nuestras competencias comunicativas frente al proceso que íbamos a adelantar. No sólo nos conocíamos físicamente, sino que ahora teníamos claros ciertos detalles conceptuales que permitirían nuestra relación en torno a la sistematización.
La sistematización
La primera reflexión sobre el objeto de la sistematización por parte de Mata de Monte fue la del quehacer de dicha organización en la Orinoquía. Esto nos remitió a un amplio espectro de proyectos y experiencias obtenidas por Mata de Monte en su ser institucional en la región.
En esta perspectiva, seleccionar una experiencia se volvió un proceso azaroso, en el cual intervinieron los gustos, disgustos, participaciones, distanciamientos, conocimientos, desconocimientos, colectividades e individuales con respecto a la misma. En este caso, cualquier experiencia podría ser objeto de sistematización, porque cualquiera de ellas daría cuenta del quehacer de la organización.
Mata de Monte había seleccionado cuatro de sus experiencias que podrían ser consideradas relevantes para contribuir a la reflexión sobre su quehacer, los aprendizajes obtenidos en estas prácticas, su proyección organizativa y el cumplimiento de sus compromisos. Para seleccionar una de ellas nos preguntamos sobre el por qué y el para qué de la sistematización de cada una de las experiencias postuladas.
Con las dos preguntas se logró la objetivización de las experiencias de manera sistémica. Y se optó por una de ellas, porque relacionaba el mayor número de variables con dos ingredientes más: las relaciones institucionales de la ONG -entre ellas que fuera un proyecto cofinanciado por PRONATTA- y que se trataba de un proyecto terminado.
El proceso de sistematización empezó. ¿Quién debía realizarlo? ¿Con quiénes? ¿Cómo? Para abordar estas preguntas nos remitimos de manera directa al documento guía donde encontramos respuestas sobre el procedimiento que marcó el proceso. Se acogió la metáfora del viaje: protagonistas, recorridos, transportes, visitas y lugares. Empacamos y empezamos a viajar.
A partir de este momento empezó el proceso de sistematización propiamente dicho: la experiencia o, mejor, las experiencias empezaron a ser reconstruidas a través de un proyecto de Labranza de Conservación, coejecutado entre Mata de Monte, CORPOICA y ANUC. A grandes términos el proyecto consistía en validar y ajustar para el pequeño productor asentado en los paisajes de llanura, Piedemonte y lomerío casanareños, quien usa la práctica cultural del conuco, un manejo del suelo sostenible, sin el uso de quemas y mediante el cultivo mezclado de productos, el uso de cincel con tracción animal, el manejo integrado de plagas y abonamiento de suelos.
Para empezar con la sistematización, a cada asociado se le pidió un relato oral, de acuerdo con el nivel de participación o distanciamiento con el proyecto. Estos relatos individuales darían pie a un relato colectivo que sería confrontado con la experiencia generada en los técnicos y productores donde se ajustó y validó dicha opción.
A medida que se reconstruía la experiencia, las diferencias se hicieron mucho más evidentes. Lo percibido, lo vivido, lo participado, lo adquirido y lo aprendido se caracterizaron para cada uno de los actores que participaron en el proyecto.
Con ellos se identificaron las distancias, mediaciones y acercamientos comunicativos por actor y momento histórico, diferenciado las experiencias obtenidas.
Así,
no se presentó una visión única, o mejor
aún, un eje que pudiera conducir a un relato único
y colectivo, sino que aparecieron muchos caminos que dan cuenta
de cada una de las experiencias. Reconstruir un relato único
se volvió una tarea selectiva de complemento, valoración
o rechazo de textos por el colectivo. Fue difícil propiciar
una reconstrucción colectiva del relato; sin embargo,
se logró un bricolaje de consensos sobre relatos individuales
los aceptados en colectivo de quienes participaron en
el proyecto-.
El relato, más que una reconstrucción sobre la experiencia, apareció como una historia del proyecto que generó las experiencias.
Los relatos fueron pegados en el pasillo de la sede de la organización y al frente de cada uno, la persona que iba pasando, leyendo y reflexionando, hacía preguntas al respecto o complementaba lo relatado.
El pasillo, paulatinamente, fue organizándose de manera que se reconstruyera cronológicamente el proyecto: desde su formulación hasta los resultados obtenidos. Era evidente que se trataba de un camino tangible, para recorrer en el espacio- pasillo y en el tiempo a través de la memoria-recuerdo.
La primera discusión sobre la reconstrucción del relato-pasillo, en términos de las diferencias de percepción de cada uno de los actores que participó en el proceso, marcó un hito en esta sistematización. Lo relevante para este proceso se volcó hacia la misión de la ONG, como sujeto de análisis, que confrontaba el querer ser sobre el quehacer (la teoría sobre la praxis); en otras palabras, se trataba de la reflexión crítica sobre el ejercicio de la misión de Mata de Monte en experiencias concretas de la organización en la región. Institucionalmente, se cuestionaba su correspondencia con el contexto en relación directa con su coherencia interna sobre lo que hacía.
Las dificultades en la obtención de un relato único y colectivo, nos llevó a identificar hitos -momentos de cambio en la experiencia- desde las percepciones de cada uno de los actores. ¿Cómo identificar elementos comunes que permitan diferenciar momentos del proyecto?, ¿Cuáles son estos momentos que generaran la comprensión del mismo?, ¿Lo que creó relevante es relevante para los demás?.
El hito se volvió un término geográfico, un espacio que demarca un límite y físicamente se representa por un mojón, donde se señalan las coordenadas geográficas que nos indica que estamos en uno u otro lugar.
Por la diferencia de los protagonistas (asociados, ONGs, técnicos, ingenieros, productores, facilitador) del proceso de sistematización, los hitos se establecieron diferenciando lugares, participaciones y percepciones.
Estos hitos respondieron a circunstancias coyunturales (legislación), físicas (paisajes), procesales (participación, adecuación) e instrumentales.
También se diferenciaron entre hitos colectivos, compartidos por todos los actores, e hitos internos relevantes para Mata de Monte.
Los hitos, así caracterizados, parecen expresar un distanciamiento entre las experiencias generadas a nivel colectivo y las propias, íntimas, de la organización. En coherencia con el proceso de reflexión sobre la misión, los hitos al interior de Mata de Monte, propician el reconocimiento de su accionar en la experiencia concreta y de ésta con respecto a su misión.
De los hitos pasamos a las categorías.
En las reuniones previas al proceso adelantado con Mata de Monte, la formulación de categorías de análisis fue un importante punto de discusión, ya que ellas explican la experiencia y permiten diferenciarla del proyecto. Las categorías deben hablar de las experiencias generadas para puntualizar en los aprendizajes. Las categorías como herramientas de construcción, aunque pueden ser proporcionadas, también pueden ser construidas sobre los aprendizajes generados por la misma experiencia. Las categorías son los ejes que generan la comprensión de la experiencia.
Las categorías se construyeron a partir de dos grupos definidos por su proximidad institucional con Mata de Monte: internalidad y externalidad, a los cuales se subordinan una serie de categorías que permiten visualizar la experiencia generada cruzada por la misión de la ONG. Por ejemplo una de las categorías de externalidad, investigación, hace referencia a los aprendizajes del proceso investigativo generado en el proyecto (¿qué se aprendió con la investigación?) y cómo se contribuyó a la construcción de región, que se considera como la principal misión de la organización (¿los resultados de la investigación son relevantes para la Orinoquía?).
Las categorías se consideraron como las principales herramientas para la comprensión de la experiencia.
Se trata de lugares de mediación que generan una óptica diferente de mirar la realidad del proyecto y la experiencia generada. El análisis implementado a través de las categorías es una reflexión crítica sobre las enseñanzas generadas y su prospectiva dentro del accionar de la ONG.
Antes de comprender la experiencia se habían establecido varias interpretaciones sobre los resultados del proyecto. Se creía que los aprendizajes generados fortalecían al entorno, la organización y el pequeño productor en términos de: a) La opción tecnológica como respuesta adecuada a las condiciones sociales, económicas y ecológicas del pequeño productor, b) La participación comunitaria como metodología de trabajo apropiada a las características del pequeño productor, c) El reconocimiento interno de Mata de Monte como organización que propendía por el desarrollo sostenible de la región; y d) Las relaciones interinstitucionales que generaron el proyecto permitieron el fortalecimiento interno de la organización.
La crítica a estas interpretaciones, sobretodo en la reflexión sobre la misión, generó una nueva óptica para reconstruir las acciones realizadas durante el proyecto, identificar los aprendizajes dentro de una perspectiva de proceso y comprender el accionar de la ONG en la región.
En esta nueva perspectiva: a) La opción tecnológica ofrece alternativas pero requiere de ciertas condiciones por parte del pequeño productor y de determinados insumos que hacen dudar su sostenibilidad, b) El proceso de participación se enfocó al diálogo informal con los pequeños productores y se dio un distanciamiento entre los actores del proyecto dentro de una metodología convencional de extensionismo, c) El eje fundamental de la misión de Mata de Monte es la construcción de región y no su desarrollo; y d) Se presentó una visión interinstitucional entre lo técnico y lo social que diferenció al accionar de cada uno en la ejecución del proyecto.
En el transcurso de la sistematización, la comprensión de la experiencia se convirtió en el desarrollo de la reflexión crítica. Comprender la experiencia no solo fue identificar lo generado sino los aprendizajes de ello y la reflexión sobre la coherencia y correspondencia del discurso institucional de Mata de Monte frente a su accionar en la región. La comprensión arrojó una nueva visión sobre la experiencia, la organización, la institucionalización y las acciones de la ONG.
Al final, la síntesis se consideró como un informe de presentación de resultados, un compendio del accionar de la ONG dentro del proyecto, las experiencias generadas y la comprensión de las mismas. Se podría afirmar que es volver a echar el cuento, pero bajo la perspectiva de la sistematización. El cual se echó a otras organizaciones e instituciones en Yopal, validándose un proceso de reflexión y autocrítica, que a la postre cambiará la forma de ejecutar proyectos en la región con otra visión de la realidad.
Para terminar y dejar abierta la discusión sobre los procesos de sistematización, quiero usar la noción de sistemática como la forma de diseccionar, de manera reflexiva, los momentos del proceso realizado en el marco de la experiencia que arrojó esta sistematización.
En esta discusión son relevantes dos principios: (1) La experiencia es la práctica de aprehensión y explicación de la realidad. Y (2) El proceso de sistematización obedece a una visión crítica y reflexiva de la realidad.
Como aprehensión de la realidad, la experiencia parte de lo personal, cuya explicación de la realidad está llena de impulsos, percepciones, pasiones y recuerdos, los cuales se colectivizan en la reflexión, provocada por la sistematización, es decir que logran su objetivización a medida que se constituyen en componentes neurálgicos -desde lo individual- de la realidad socialmente construida.
Para nuestro caso, y para seguir añadiendo a la discusión, los aprendizajes generados en el proceso de sistematización fueron de carácter acumulativo y en su conjunto permitieron identificar la experiencia formando un todo que construyó la experiencia.
(*) Esta experiencia se obtuvo en el contexto de mi relación con el PRONATTA y el Proyecto DFID. Pero sobretodo con personas como José de Souza Silva de quien acojo sus conceptos- , Juan Carlos Gallego, Mireya Valencia, Nohora Aguilar, Enrique Galán, Rubiela y Marcela, con quienes he experimentado estas palabras, miradas y gestos para asumir teoría.
DE REDES |
![]() |
|
| LA MOLIENDA | ![]() |
|
| EL MOLINO ECOLOGICO |
![]() |
|
| Y HABLANDO DE NODOS |
![]() |
|
| ECHANDO EL CUENTO | ![]() |
|
La Red de D.T. y F.I.: semilla de una nueva institucionalidad |
||
| DE LA TEORIA AL MOLINO |
![]() |
|
Este sistema de información ha sido diseñado y desarrollado por Colnodo bajo autorización de la Corporación Red Pais Rural.