Corporación Red País Rural>

Corporación Red Pais Rural

El Molino No. 15

La Red de D.T. y F.I.: semilla de una nueva institucionalidad

Una fórmula de asociación que ha venido tomando creciente importancia, es la constitución de la Red de D.T. y F.I. que debe participar en la formulación de las políticas de desarrollo rural y su financiamiento, junto con sus diferentes nodos regionales, para que además de participar en dichas formulaciones, ejecuten junto a las comunidades los programas y acciones establecidas.

José Manuel Ballesteros
Representante Legal Fundación Chirigua,
Nodo Guajira-Costa Caribe

Hace menos de cincuenta años la mayoría de los colombianos vivían en el campo, que era la fuente principal de riqueza del país, pero actualmente el campo atraviesa el peor período de su historia. Tres de cada cuatro colombianos pobres viven en zonas rurales, que son las más afectadas por la violencia, la falta de autoridad, el desempleo y la miseria. La superficie cosechada de los principales productos agrícolas (cultivos transitorios), según el Anuario Estadístico del Sector Agropecuario (Min. Agricultura), entre 1990 y el 2000 se ha reducido en 903.308 hectáreas al pasar de 2.515.630 en 1.990 a 1.612.322 en el 2000.

Esto mientras en cultivos permanentes, la superficie disminuyó en 69.379 hectáreas pasando de 2.251.640 en 1.990 a 2.321.019 en el 2.000, con las consecuentes disminuciones en el ingreso rural superiores al 15%, y la perdida de más de 200.000 empleos rurales. Colombia desde hace varios años viene afrontando una severa crisis en el sector rural, caracterizada por inseguridad, pobreza, desplazados, baja rentabilidad, desarticulación regional, pérdida de la presencia estatal en amplias zonas del territorio, conflictos sociales y políticos, aumento de cultivos ilícitos, deterioro de los recursos naturales y una pérdida generalizada de credibilidad y confianza por parte de los actores del sector.

Pero lo peor de todo es que son las regiones rurales donde más se patentizan los grandes problemas de Colombia. En la zona rural se originan y extreman las dificultades que después se extienden al resto de la nación: la violencia, la pobreza y la injusticia. Entre el abundante y escabroso inventario de dificultades que deben enfrentar nuestro campesinos y empresarios del campo, se encuentran obstáculos naturales, sistemas de tenencia de tierras injustos e improductivos, mercados internos imperfectos y mercados externos hostiles a los intereses de un pequeño productor colombiano, instituciones estatales corruptas e ineficientes que dificultan toda labor y, por supuesto, niveles absolutamente inauditos de violencia

Las instituciones del sector rural colombiano deben definir seriamente el papel que jugarán en el desarrollo del país. Mas allá de solucionar los problemas de institucionalidad, es claro que el futuro del país depende de los logros que tengamos en el desarrollo integral del sector rural.

La complejidad de esta crisis obliga a la conjugación de esfuerzos para encontrar soluciones viables y democráticas, abriendo la necesidad de profundizar en su comprensión y direcciones, pero muy especialmente, en la posibilidad de construir escenarios de futuro, evaluar sus posibilidades y definir estrategias de largo plazo, que se puedan construir en propósitos comunes, en esfuerzos articulados, en definición de planes de mediano plazo y mecanismos de acción de corto plazo que rompan con las tendencias erráticas del pasado.

Institucionalidad con autonomía

La institucionalidad vigente en el sector agropecuario es de las más pobres del país. Pobre en el sentido de modernidad, de transparencia, en sentido técnico, y pobre además, en su capacidad de dinamizar procesos de desarrollo social en el campo.

Para lograr estas metas de desarrollo será necesario contar con una estructura institucional acorde con las estrategias que próximamente se definan. Las nuevas instituciones de gobierno, los partidos políticos, las organizaciones de productores y campesinos, las de las Comunidades de Base, las de las entidades territoriales, y las de los Organismos No Gubernamentales, deberán sufrir un proceso de ajuste hacia la eficiencia y la eficacia.

En el país y en la sociedad rural en particular, los ciudadanos están desconcertados por el desconocimiento de las nuevas estructuras de poder en el sector agropecuario, la inestabilidad y débil institucionalidad para el desarrollo rural, ha sido uno de los limitantes graves para el buen desempeño de los programas.

Generar una institucionalidad con autonomía, de gran comprensión de las problemáticas locales, flexibilidad operativa, y de buen nivel profesional, es un reto (compromiso) de máxima trascendencia.

Pretender coordinar las actividades de múltiples organismos de gobierno que compiten entre si o se involucran con indiferencia en los programas, ha demostrado ser un esfuerzo estéril. Puede ser mas fructífero el accionar de organismos locales y/o regionales independientes supervisados y controlados por un ente nacional rector.

El reto que afrontamos es reconvertir sectores de la economía rural hacia actividades más competitivas y, sobre todo, compensar a nuestros campesinos e indígenas, que de un momento a otro, vieron desaparecer su fuente ancestral de sustento.

Sabemos que no es factible cancelar totalmente la apertura para salvar la producción nacional, que los subsidios de las naciones desarrolladas no van a desaparecer de un día para otro. Sin embargo, la diplomacia estatal debe seguir insistiendo en una suspensión internacional de todos los subsidios.

Una fórmula de asociación que ha venido tomando creciente importancia, es la constitución de la Red de D.T. y F.I. que debe participar en la formulación de las políticas de desarrollo rural y su financiamiento (bienes y servicios), junto con sus diferentes nodos regionales, para que además de participar en dichas formulaciones, ejecuten junto a las comunidades los programas y acciones establecidas, y además desarrollen y gerencien proyectos concretos y eficaces con el fin de rescatar a los campesinos colombianos de la miseria.

Lógicamente es indispensable la participación de los municipios, que junto con los nodos y la comunidad, tengan convenios de asesoría y apoyo con organizaciones campesinas, conformando así formas de asociación tripartitas. Mientras más se fortalezcan estas instancias locales, mayor sostenibilidad tendrán los programas.

El papel del Estado

Para definir una estrategia que fomente el desarrollo rural, y por lo tanto cuente con unas instituciones adecuadas, es necesario definir con claridad el papel del Estado, de las organizaciones gremiales, y de otras instancias, para propiciar así una economía de mercado de bienes y servicios. El papel del Estado deberá ser el de promover el desarrollo del mercado especialmente porque debe reconocer que: a) La mayor parte de los bienes y servicios para el sector agropecuario se encuentran en el mercado, b)

La generación y la transferencia de tecnología y la capacitación son parte de un proceso continuo y acumulativo en el tiempo; y c) En el mercado de bienes y servicios participan una gran cantidad de actores que se desempeñan en función de las oportunidades y sus capacidades.

La innovación y la competitividad requiere de un conjunto de elementos que incluyen conocimiento, insumos , equipos, etc. que la Red de D.T. y F.I. con sus diferentes nodos regionales pueden y están interesados en ofrecer.

Así, el Estado en su nuevo papel se retirará gradualmente de la tarea de atender directamente a los pequeños productores y su esfuerzo se orientará cada vez más en crear condiciones para que sean los actores locales los que provean estos servicios.

Se debe trabajar en la reducción de costos, el perfeccionamiento de los mercados y particularmente en la transparencia del mercado interno.

Se necesita una intervención decidida del Estado para evitar el abuso de intermediarios en las grandes centrales de abastos.

Del mismo modo, se requiere de un esfuerzo serio y prolongado para capacitar la mano de obra rural. Es necesario incentivar la investigación.

El Estado no debe desvincularse de la investigación, definiendo intervenciones estratégicas según la naturaleza de los problemas y temas. También es fundamental la participación del Estado para definir reglas y aplicar las sanciones en el campo de la propiedad intelectual y la participación de las empresas transnacionales en el ámbito de la biotecnología.

Una perspectiva propia Pensar en los planes de vida es pensar en la vida misma y para los campesinos e indígenas la vida es la búsqueda permanente del equilibrio entre el hombre y la naturaleza.

Por lo tanto los planes de vida, son una propuesta hacia el futuro que responda a las necesidades reales de las comunidades, y que permitan seguir manteniendo el equilibrio que da sentido y razón a nuestra permanencia en el mundo.

Para las comunidades campesinas e indígenas los planes de vida han existido siempre, sin embargo siglos de sometimiento, de imposición y desconocimiento de su identidad los ha llevado a debilitar su proyecto de vida y a desviarlos del camino trazado desde la ley de origen.

Han existido factores que destruyen su institucionalidad natural (propia) e identidad como por ejemplo: el sistema educativo impuesto, el modelo de desarrollo foráneo, la imposición compulsiva de valores culturales, la discriminación racial y cultural, la pérdida progresiva del idioma, el desarraigo cultural y territorial.

En medio de este caos de existencia en que vivimos los colombianos: de no valoración del otro, del poder de la razón y no del corazón, del dinero salvaje y no de las formas que dignifican al hombre, de la cultura del plástico y no de la cultura que me han enseñado, del no tener un proyecto de vida que se encamine en rutas ya trazadas.

Pero también estaríamos equivocados si recorremos esos caminos sin tener en mente la sabiduría de los pueblos, depositada en los que miran el pasado, el presente y el futuro con sus mentes amplias que se abren al universo; si no nos convocamos para escuchar a los que cantan a la tierra para pedir perdón por las cosas que hemos dejado de hacer y las cosas que no hemos debido hacer; a los que saben leer y escuchar los lamentos y alegrías de los colores de las plantas, los colores de las nubes, los colores del agua; a los que curan cantando, tocando con las plantas para desear que el enfermo se recupere y siga viviendo en el seno de la tierra; a los que cuentan y cantan las historias de los hombres, la historia de la tierra, la historia de los seres que habitan las distintas capas del cosmos. Si a ellos no los oímos, nos desviaremos del camino de la vida trazado por la ley de la madre tierra.

Esperamos que el Estado comprenda que no puede hacer propuestas desde el escritorio y desde el frío bogotano, sin la participación activa de los actores, pero no es cualquier participación, porque los que saben realmente las historias, los que han mantenido la cultura espiritual y material ya están cansados de ver tanta tragedia que ha ocurrido en sus pueblos. Tal vez ellos sean los únicos sobrevivientes que quedan, tal vez , la muerte de ellos pueda significar la muerte de un pueblo. Por lo tanto, la participación de ellos no puede ser un mero disfraz, tenemos que acercarnos realmente a ellos con el corazón, porque ellos ya no creen en nosotros que hemos estado muy cerca de occidente. Por eso es importante tener en cuenta:

  • Que debemos tener la inteligencia del jaguar, que sabe defenderse con sus garras del enemigo.

  • Que debemos tener la inteligencia del mono, que vive trepando y trepando en las copas de los árboles demostrando su destreza y alegría.

  • Que debemos tener la inteligencia del águila, cuya misión es solamente volar y mirar lejos y muy alto para vislumbrar el futuro de los días, el futuro de los años, el futuro de los siglos y el futuro del futuro.

Es ahí donde está la inteligencia del hombre, de las mujeres y los niños de nuestras sociedades que tenemos el privilegio de tener a los planetas, nuestros abuelos; a las estrellas, nuestras primeras hermanas; a la tierra, nuestra primera madre que nos habló de cómo ocurrió la creación de todo esto; y al abuelo o la abuela que tengo a mi lado, en mi casa; a ellos que son los que cuentan las historias de los primeros parientes.


DE REDES

¿Qué nos define como Red?

LA MOLIENDA

Murmullos sobre la sistematización de una experiencia

EL MOLINO
ECOLOGICO

Una propuesta de etnodesarrollo sostenible

Alternativas para enfrentar una sequía

Y HABLANDO
DE NODOS

Aportes y propuestas desde la praxis

Seguridad alimentaria: una perspectiva rural

ECHANDO EL CUENTO

Una mirada al boom regional de las ONGs en la Oriniquía

La Red de D.T. y F.I.: semilla de una nueva institucionalidad

DE LA TEORIA
AL MOLINO

La investigación-acción participativa

   

Mercadeo de agroproductos

 

 

 

DFID Colombia   Embajada Británica   Pronatta   Ministerio de agricultura

Este sistema de información ha sido diseñado y desarrollado por Colnodo bajo autorización de la Corporación Red Pais Rural.