¿Usted sabe por qué las personas de unas organizaciones se comportan diferente a las de otras organizaciones? Resulta que al interior de cada organización existe una serie de comportamientos particulares que los individuos van adquiriendo a medida del tiempo por diversas causas. El hecho de trabajar en torno a un mismo objetivo, compartir un mismo espacio y con las mismas personas, genera unas reglas de juego para convivir. Esto, a grandes rasgos, podría denominarse cultura organizacional.
La cultura organizacional, a su vez, esta determinada por los conocimientos que tenemos cada uno de nosotros y que nos permiten comportarnos de determinada manera en cada lugar. ¿Su comportamiento en una reunión de trabajo es la misma que en una reunión familiar? ¿Quién le ha enseñado a comportarse de una u otra manera? Por lo general la experiencia es la encargada de enseñarnos como comportarnos.
¿Usted cree que la cultura organizacional tiene algo que ver con el sentido de pertenencia? La respuesta se la dejamos a las reflexiones que usted haga. Pero ¿Qué es sentido de pertenencia?. Aquí le damos unas pistas, puede ser o creer en:
Aunque sentido de pertenencia suene como algo individual en, una organización se construye colectivamente, es responsabilidad de todos los que en ella trabajan. Implica una mirada hacia el interior de la organización y detectar las necesidades afectivas, situacionales y cognoscitivas de los trabajadores, que van a determinar sus comportamientos y arrojar el porqué se comportan de ciertas maneras.
Si consideramos que el sentido de pertenencia se construye colectivamente, entonces cabría preguntarse. ¿Quién es el encargado de promoverla? Todos y cada una de las personas que hacen parte de la organización inconscientemente colaboran en construirla. ¿Cree usted que sirve de algo saber por qué las personas de su ONG se comportan de cierta manera?
El sentido de pertenencia lo lleva por dentro cada individuo y lo demuestra en su desempeño; el éxito de los trabajadores es la muestra palpable del compromiso que sienten hacia su organización. Pero si lo nota algo desanimado, quizás no sea culpa solo de él, puede ser que haya algo dentro de la organización que no lo motive a comprometerse. Es aquí donde entra usted: hable, el hecho de hablar con las personas los hace sentir que sus opiniones son importantes, además porque el desarrollo de la gente que le rodea también es su responsabilidad.
Si usted o su gente detectan el por qué de los comportamientos al interior de su ONG, podrán mejorar los procesos que estén realizando. Así que dele un empujoncito a las personas que integran su organización:
El compromiso es confianza en si mismo, con los demás y con la organización. Para ello puede ser de utilidad:
Formalizar las relaciones Haga reuniones regularmente para contribuir al desarrollo y al avance de la labor. La instrucción es la manera en que todos mejoramos, recuerde que es darle un empujoncito, mostrarle el camino, no decirle qué debe hacer. Dedicarle tiempo a las personas es tener una fuerza laboral cada vez mejor, lo cual se puede traducir en rentabilidad y productividad creciente.
Fijar un programa de trabajo Haga una lista de puntos pendientes, de metas por alcanzar, fije objetivos y criterios para medir el avance, algo así como un itinerario. De esta manera se estará generando compromiso y fomentando el trabajo en equipo.
Hay que escuchar más que hablar, ayude al empleado
a ser un mejor trabajador, hágalo conciente del proceso
que están llevando para que él más adelante
haga lo mismo con otros trabajadores. Recuerde que se trata
de un proceso individual que toma en cuenta la personalidad
y habilidad de las personas, además que el reconocimiento
del otro es una herramienta motivacional.
Publicación realizada por el Proyecto DFID Colombia
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