Mucho se ha dicho en los últimos tiempos de la importancia de relacionar, en los procesos de desarrollo rural, una serie de variables que permitan la acumulación de capital económico y social. Lo anterior, basado en el hecho que la producción de bienes tangibles se debe acompañar de la discusión de capital social, como base que administre y potencie dichos bienes. Así las nuevas visiones del desarrollo rural surgen, en parte de los análisis permanentes que se hacen a los modelos implementados para este fin. Es indiscutible que la acumulación de nuevos conocimientos que permitan enfrentar la problemática en que permanecen inmersas las comunidades rurales de Colombia, es producto de la sistematización de los éxitos y fracasos tenidos en tiempos pasados.
que permitan enfrentar la problemática en que permanecen inmersas las comunidades rurales de Colombia, es producto de la sistematización de los éxitos y fracasos tenidos en tiempos pasados.
Hoy en día, se propone modificar algunas de las condiciones estructurales que afectan a los grupos de productores rurales (pobreza, marginalidad, reducida participación en los ámbitos de la vida social y política, diferencias entre sexos, deficiencias de conocimiento e información, entre otros), con la implementación de estrategias que integren al Estado, el mercado y la sociedad civil. Los vínculos que establezcan deberán estar mediados por variables tanto económicas como sociales, superando la visión unidimensional de producción de bienes tangibles y pasando a una visión multidimensional, donde la producción y acumulación de capital social sea la base del desarrollo.
Los cambios propuestos, que representan ajustes a una transición permanente, como es natural a los procesos sociales, responden al reconocimiento que no es poosible homogeneizar las características del sector rural, ya que estas responden a situaciones permanentes cambiantes, en términos sociales, ambientales y políticos. En este sentido las comunidades rurales organizadas deben asumir un papel protagónico en el desarrollo, con demandas propias, frente a las cuales el Estado se convierte en un facilitador de los procesos a partir de una fortaleza institucional que le permite, respetando autonomías regionales, coordinar la acción de las diferentes entidades y sectores vinculados al desarrollo rural (salud, adecuación, infraestructura, desarrollo agropecuario, etc.).
Esta interacción se piensa que será mas eficiente, si se sustentaba sobre bienes como la confianza, colaboración y esperanza. Sin embargo, al ser estos bienes producidos el día a día en los núcleos familiares o de amigos, pareciera que nos costara trabajo producirlos en los espacios laborales y se observa una inexplicable dualidad en nuestro comportamiento, según el grupo social al que nos enfrentamos. Mediar nuestras acciones por la confianza, la esperanza y la colaboración nos daría la certeza que los acuerdos y normas informales establecidas serán cumplidas, pudiendo así predecir los resultados de las acciones que adelantemos como representantes del gobierno o de Organizaciones No Gubernamentales.
En este sentido el Pronatta emprendió en 1997 una tarea a la cual apostó con toda la fe y el entusiasmo y a la cual le sigue apostando con el convencimiento que es un excelente camino para producir los bienes mencionados. Esta estrategia, llamada Red de Fortalecimiento Institucional, permitirá acercarse a ciertos actores regionales que pensarán el desarrollo rural, desdibujando los moldes jerárquicos y construyendo grupos de trabajo donde se generen ideas nuevas, colectivas, que dieran como resultado productos de alta calidad, enmarcados en el propósito de desarrollar la ciencia y la tecnología para la producción rural de bajos ingresos.
La construcción permanente de la Red ha llevado a identificar numerosos y diversos actores que estén interesados en compartir este sueño de Pronartta y entiende que es a través del respeto por la palabra, por los haberes y por la diversidad; la confianza en la acción del otro al compartir información de los resultados obtenidos, que se construyen donde se generan bienes tangibles y patrimonio social.
Dentro de estos actores se encuentran las ONGs que desarrollan actividades diversas y cumplen un papel importante en términos de mediar las acciones del estado con la Sociedad Civil. No obstante, el Pronatta identifica la necesidad de especializar a los diferentes componentes de la Red, entre ellas las ONGs, quienes deberán ser innovadoras desde las comunidades buscando la autonomía de éstas últimas y no viviendo indefinidamente, de las necesidades. Es decir, se espera que las ONGs presten servicios para el desarrollo tecnológico agropecuario de forma activa y dinámica, trascendiendo esta acción entre el estado y la Sociedad Civil, donde esta última, representada en el individuo, la familia y la colectividad rural se apropie cada vez mas de su propio desarrollo y con una consciencia critica logre ser su propio mediador de sus demandas, identificación y priorización de las ofertas de servicios.
Como puede verse lo que se persigue es ir construyendo redes horizontales y verticales de interacción de los componentes de la Red, mediadas por normas de reciprocidad y acciones cooperativas que se fundamenten en la confianza, la colaboración y la esperanza, que logramos superar esas condiciones estructurales que afectan a las comunidades rurales de nuestro país.
Artículo escrito por Pronatta
| Director del
proyecto Juan Carlos Gallego |
PROYECTO DFID COLOMBIA |
EQUIPO DE APOYO Marcela Alvarez Aldemar Baquero Nancy Pinzón Yady Rivera Andrea Zapata C. Mauricio Murillo Nanny Portaccio Marianela Calderón |
| Subdirectora
administrativa y financiera Lina María Montenegro |
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Asistente administrativa |
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