¿ QUÉ ES LA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE?
Desde hace unos pocos años cualquier libro, estudio o artículo sobre la situación competitiva al interior de las organizaciones y los retos que deben afrontar, empiezan examinando cómo la situación de cambio continuo, de globalización , de mayor competitividad nacional e internacional, plantean la necesidad de renovaciones continuas y de permanentes adaptaciones al entorno.
De igual forma, el concepto de estrategia empresarial ha evolucionado desde un modelo relativamente estático, basado en la planificación formal, de arriba abajo, a otro emergente y adaptativo, precisamente por las incertidumbres de la tecnología, de la innovación, de los mercados, etc. Dentro de este marco de referencia adquiere gran importancia el análisis de los recursos de la organización, los que posee, los que debería adquirir para mejorar su posición competitiva, las medidas y acciones que tiene que tomar para sostener y mejorar dichos recursos que por otra parte se inclinarían al deterioro y al desgaste.
¿PORQUE DEBEMOS CONVERTIRNOS EN UNA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE?
La organización inteligente crea y recrea continuamente su futuro; asume que el aprendizaje es una actividad continua y creativa de sus componentes humanos, y se transforma continuamente como respuesta a las necesidades de los individuos que la componen y también las de las empresas, organizaciones e individuos con las que se relaciona (clientes, proveedores, grupos sociales, etc.). La organización que decide abordar este proceso experimenta un cambio cualitativo, en los procesos operativos de la organización.
Para diseñar y ejecutar un modelo estratégico de este tipo, se necesita crear o modificar la visión de la organización, y por lo tanto su misión, sensibilizar a los integrantes de la organización para captar los cambios y proyectar como pueden afectarla para prever las posibilidades de acción; todo esto relacionado con la capacidad para desarrollar, mantener y utilizar las capacidades humanas fundamentales con las que la organización cuenta. Si no se construye y emplean las habilidades de quienes integran la organización para pensar crítica y creativamente, para comunicar ideas y conceptos, y para cooperar en la indagación y en la acción, se puede estar construyendo sobre arenas movedizas la visión, las percepciones de la realidad y todas las expectativas de la organización.
La organización inteligente se basa y recompensa -no necesariamente con premios materiales- las habilidades, actitudes, conocimiento y comprensión que contribuyen a añadir valor a la organización, que la caracterice como una red en continua expansión de personas muy capaces, con capacidad de profundizar en sus análisis. No es sorprendente que a medida que se avanza por este camino se produzca una identificación progresiva del contexto social, es decir, que se refuercen los vínculos que unen a la ONG con las reales necesidades de la región en la cual están desarrollándose.
¿CÓMO IMPLEMENTAR UN PROCESO DE TRANSFORMACIÓN AL INTERIOR DE UNA ORGANIZACIÓN?
Para iniciar y alcanzar el proceso de transformación en su ONG se deben tratar de implementar las siguientes rutas:
Las reglas internas de la organización deben
comprometerse a desarrollar, mantener, facilitar y emplear
las capacidades humanas esenciales de todos aquellos vinculados
a la organización, hasta donde sea posible.
Por medio de la formación y de la educación,
se deben ampliar las capacidades humanas esenciales que
incluyen habilidades, conocimiento, comprensión
y actitudes para entender las necesidades de los demás
y poder trabajar en red con ellos.
Utilizando la formación y el desarrollo, para formar un todo con los recursos citados para que se conviertan en competencias útiles para la organización y su competitividad.
Desarrollar principios nuevos y análisis en profundidad para poder poner en práctica todo lo anterior de forma más productiva y humana.
¿ESTÁ SU ONG PREPARADA PARA IMPLEMENTAR ESTOS CINCO CAMBIOS QUE LE PERMITIRÁN CONVERTIRSE EN UNA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE?
Una ORGANIZACIÓN inteligente es aquella que está organizada de forma consistente con la naturaleza humana. Se deben desarrollar cinco tipos de competencias:
Calidad de juicio. Pensar en las organizaciones y en sus entornos como sistemas en los que existan conexiones de manera que una actuación en una parte afecte al sistema en su conjunto. Esto permite desarrollar visión a largo plazo viendo un todo y no sus partes.
Dominio personal. Es la competencia para clarificar y profundizar en la visión personal, captando más claramente la realidad, para ver relaciones más que recursos aislados y pautas o estructura, más que acontecimientos aislados.
Gestionar los modelos mentales. Aflorar nuestras visiones internas del mundo, funciona para una vez en la superficie, someterlas a escrutinio. Requiere la práctica de la conversación que equilibra la indagación de las posiciones de los demás y la defensa de las nuestras, es decir exponer nuestro pensamiento y estar abierto al de los demás.
Armonizar las visiones personales. Es la capacidad de liderazgo para construir una visión compartida por toda la organización. Las visiones son siempre personales y por eso tienen que ser armonizadas por quienes dirigen, no por medio del "mando y control" sino porque toda la organización lo desea.
Aprendizaje en equipo. Los equipos inteligentes están formados por personas inteligentes. El trabajo en grupo no puede ni debe aplastar al individuo.
Aunque para desarrollar e implantar todo lo anterior, la
organización puede necesitar la ayuda de un consultor,
éste debe ser un facilitador de los procesos para que
posteriormente sean asumidos por la propia ONG para iniciar
y alcanzar los procesos de transformación.
Publicación realizada por el Proyecto DFID Colombia
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