Corporación Red País Rural

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El molino No. 9

Editorial
Las semillas de la discordia
División de la organización
Tómele la temperatura a su ONG
Identificación de problemas en la organización
Calidad de vida en el trabajo
Debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas
Las ONG como actores del desarrollo en nuestro país
Análisis financiero en sistemas de producción agrícola (III parte)
Una nueva forma para la toma de decisiones
El dilema del prisionero

El dilema del prisionero


El dilema del prisionero ejemplifica el clásico conflicto entre los intereses individuales y los colectivos de quienes toman decisiones. Vamos a suponer que hay dos sospechosos de haber cometido un delito, quienes son detenidos e interrogados en celdas separadas. Las opciones de los prisioneros son:

Si ninguno confiesa, con base en las pruebas que acumuló la policía, ambos irán a la cárcel por un año.

Si sólo uno confiesa, y además colabora con las autoridades saldrá libre, mientras que el otro, por no colaborar, recibirá una sentencia de seis años.

Si ambos confiesan, la sentencia será de tres años para los dos.

De acuerdo con estas opciones, si cada uno analiza qué le conviene hacer para obtener el mayor beneficio individual posible, concluirá lo siguiente:

Si el otro no confesara, le convendría confesar, para salir libre en lugar de ir preso por un año.

Si el otro confesara, también le convendría confesar, para lograr una rebaja en su pena e ir preso por tres años en lugar de seis.

En consecuencia, independientemente de lo que pueda hacer el otro, le convendría confesar.

Sin embargo, si se analizara el bienestar colectivo de la asociación para delinquir formada por los dos prisioneros, es decir, si se buscara cómo reducir al mínimo la suma del tiempo que podrían pasar en la cárcel sus dos integrantes, convendría que ninguno confesara, pues:

Si ambos confesaran, los dos irían presos tres años y su asociación sufriría un total de seis años de cárcel.

Si ninguno confesara, ambos terminarían presos por un año, con lo que el costo carcelario total ascendería a dos años, situación más conveniente para ambos.


Lo anterior se puede representar con una matriz de juego, como muestra la figura, anotando como penas los años de cárcel:

Si ninguno confiesa las penas serán 1 + 1;

Si uno confiesa y el otro no serán 0 + 6 (ó 6 + 0 según cuál prisionero confiesa)

Si ambos confiesan 3 + 3.


El raciocinio individual los lleva a la posición de equilibrio representada en las coordenadas de la matriz como confiesa, confiesa, en la que cada uno purga en la cárcel tres años, lo cual constituye, desde el punto de vista de los prisioneros, una irracionalidad colectiva, pues ambos estarían mejor guardando silencio.

En el dilema del prisionero hay implícita una ley de rebaja de la pena por confesión voluntaria.

Si no hubiera una reducción de penas por cooperar con la justicia y confesar, supusiera una deshonra para los individuos en su círculo social, desaparecería el incentivo para cooperar. Ello constituye un ejemplo de la importancia del sistema legal, que establece las reglas de juego. Las penas que resultan de las acciones de los individuos dependen de esas reglas. Un cambio de reglas modifica los incentivos individuales y altera la posición de equilibrio. Un resultado socialmente ineficiente, a veces, se puede cambiar con una reforma del marco legal.

Por otro lado, además de las leyes formales, pueden existir sanciones informales. Así por ejemplo, la mafia tiene una forma de resolver el problema de coordinación entre los prisioneros: instituyó castigos para los que violan la ley del silencio, los cuales alteran las penas individuales que se sintetizaron en la matriz. Si los castigos son suficientemente altos, pueden llevar de la posición de equilibrio a la posición en las coordenadas no confiesa, no confiesa, que beneficia a ambos delincuentes.

Todos estas situaciones son opciones de juegos donde sus resultados dependerán no solamente de lo que usted haga sino también de lo que hagan todos los miembros de la organización.

Esta lista le ayudará a verificar dónde está usted en el escenario de juego:

  • ¿Tiene usted una estrategia dominante? (es decir, una que sea buena para usted, no importa lo que hagan los demás). Si es así, úsela.

  • ¿Hay otra clase de estrategia dominante? (esto es, una que será fatal para usted, no importa lo que hagan el resto de los miembros de la organización). Si es así, elimínela y reanalice el juego.

  • ¿Está en medio de una estrategia de equilibrio? (o sea un resultado donde la acción de cada jugador es la mejor respuesta para las de los demás). Si es así, lo más probable es que la mayoría de los jugadores optarán por ella.

La primera norma para una estrategia acertada es tener una visión muy clara. Si usted hace un juicio o una elección equivocada de la visión y misión de su organización que en este caso es una organización delictiva estará expuesto a juzgar erróneamente la conducta de los miembros de la organización y no se culminara con éxito el objetivo propuesto desde el inicio.

Publicación realizada por el Proyecto DFID Colombia

DFID Colombia   Embajada Británica   Pronatta   Ministerio de agricultura

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