| El Molino No. 12
El paso de las Aguilas Cuaresmeras por el Tolima
Egna Yamile Barrero Díaz
Bióloga, Coordinadora del Área de Gestión
Ambiental de la Fundación Yulima
Las Aguilas Cuaresmeras, que en realidad son gavilanes de
la especie Buteo, deben su nombre a los campesinos de la Cuenca
del río Combeima (municipio de IbaguéTolima),
quienes las bautizaron así porque pasan justo en la
celebración religiosa de la cuaresma.
¿De dónde vienen y cómo son?
Estas aves abandonan cada año sus lugares de reproducción,
es decir la parte noroccidental de Canadá y Estados
Unidos.
La especie Buteo eswansoni, llamada corbatera, mide de 43
a 45 cm del pico a la cola y 120 a 137 cm con las alas extendidas;
la hembra es de mayor tamaño, es un ave de alas largas
y puntiagudas, su cabeza es de color café con gris,
su pecho es de color café oscuro, razón por
la cual se le llama corbatera, la cola presenta bandas oscuras
y delgadas de forma horizontal.
Su vuelo es suave y pausado; la llamada Buteo platepteris
que habita en las antillas y el oeste de Estados Unidos, se
caracteriza por tener la cabeza y el cuerpo de color café
oscuro y la parte interna del cuerpo junto con las alas son
blancas con líneas de color café, la punta de
las alas es oscura y la cola posee bandas horizontales oscuras
y blancas pero más anchas que la corbatera. La hembra
es más grande y mide 42 cm mientras que el macho solo
cuenta con 34 cm. Su vuelo es planeado con aleteos alternos
y fuertes.

¿Qué son migraciones?
La palabra migración se deriva del latín migrare
que significa ir de un lugar a otro. Cuando se aplica este
término a las aves, estamos hablando del movimiento
masivo de las mismas cuando abandonan los lugares de reproducción
y vuelan hacia sitios lejanos para pasar el invierno. Algunos
meses más tarde regresan a sus lugares de origen, fenómeno
que se repite todos los años y que tiene una duración
de casi seis meses.Las migraciones son del hemisferio norte
hacia el sur o viceversa.
Las migraciones que realizan estas aves son potencialmente
peligrosas, ya que de un lado deben confiar en la disposición
de alimento durante su largo viaje, así como de un
buen clima que no las aparte de su ruta, y de otra parte deben
afrontar los predadores y cazadores. Sin embargo, la migración
es un viaje para sobrevivir y no sería de utilidad
el largo viaje si los peligros y los requerimientos físicos
fuesen demasiado grandes, por lo tanto las aves en este caso
las Aguilas Cuaresmeras deben buscar rutas buenas,
es decir rutas con la menor cantidad de obstáculos.
Si nosotros como habitantes de la Cuenca del río Combeima
no las protegemos, estaremos contribuyendo para que su número
disminuya ahora que están de regreso a sus países
de origen para anidar y continuar con su ciclo de vida.
Estas aves emigran para evitar la escasez de alimento y las
bajas temperaturas, período que comprende en el hemisferio
norte de diciembre a febrero; la proximidad del invierno en
el otoño (septiembre, octubre y noviembre) señala
la inminente escasez de alimento, porque los días se
hacen más cortos y su cuerpo ya presenta cambios, fenómeno
éste que se da por la evolución de su especie.
Las Aguilas Cuaresmeras deben emigrar a lugares más
hospitalarios como son el occidente argentino y la parte norte
de Paraguay, Uruguay y el Trapecio Amazónico. Durante
su viaje y en su estadía por las tierras por donde
pa san, estas aves requieren de gran cantidad de alimento,
el cual tienen que compartir con las aves propias de la zona.
Meses más tarde regresan a sus lugares de origen, cuando
ya las horas de luz han aumentado, el alimento es abundante
y las condiciones para la reproducción son favorables.

La cuenca del río Combeima
El regreso de estas aves ocurre en la primavera del hemisferio
norte, época que co rresponde a los meses en Colombia
de febrero, marzo y abril.
Según observaciones de algunos campesinos del cañón
del Combeima, ellas empiezan a llegar a comienzos de marzo,
hasta siete días después de semana santa. Es
por ello que en esta época del año en que las
Aguilas Cuaresmeras pasan por el Tolima, en nuestro municipio
atraviesan la cuenca del río Combeima, lugar que representa
para ellas, en su viaje de regreso un sitio adecuado para
descansar algunas noches y alimentarse con lo que les suministra
el Cañón del Combeima, es decir, ratones de
campo, pequeñas culebras, insectos como saltamontes,
ranas y ocasionalmente aves pequeñas.
El hecho que las Aguilas Cuaresmeras pasen por nuestra región,
es un fenómeno que ya hace parte de la tradición
históricocultural de la zona.
¿Nos benefician las Cuaresmeras?
Si no existiera alguna especie que mantuviera el número
de animales (plagas) en equilibrio, estas especies dañarían
el suelo de las fincas en un par de meses. Por tanto estos
gavilanes nos protegen de una escasez de alimento
y de pagar precios altos por los mismos. Además nos
ayudan a mantener el equilibrio de los seres vivos, es decir
nos prestan sus servicios por medio del control biológico(1).
El hecho que existan en un medio natural aves rapaces, ya
sean nativas o de paso, indica que ese ambiente está
en equilibrio.
Así como algunas especies de truchas son indicadoras
de aguas limpias, igual sucede con las aves rapaces, pero
para que esto continué, debemos protegerlas porque
de lo contrario terminaremos por extinguirlas como ya hemos
hecho con otras especies animales y vegetales y esto se ha
dado porque hemos permitido que los bosques y pantanos desaparezcan
para dar la posibilidad a tierras de cultivo, de pastoreo,
para la construcción y la misma explotación
a campo abierto (canteras), lo que genera que los animales
pierdan su vivienda y sus zonas de alimentación.
¿Qué sucede cuando van de regreso?
En cuanto a la disminución de esta ave, en primer
lugar cabe anotar que algunos campesinos del Cañón
del Combeima, Anzoategui, Santa Isabel y en general todo el
departamento, emplean el rifle de aire comprimido, el cual
ha reemplazado con ventaja en sus efectos mortíferos
a la cauchera que también contribuye a la disminución
de las aves. Aquí se ubican especialmente los cazadores.
En segunda instancia, si se les retiene como mascotas
de igual forma mueren, porque los gavilanes son especies monógamas,
es decir, que tienen una pareja de por vida y si se les separa
es posible que padezcan de pena moral. Ahora bien, si se les
suelta después del tiempo en que ellas viajan, se pierden
fácilmente de su ruta y más si son ejemplares
jóvenes, puesto que ellas se guían por la posición
del sol, las estrellas o las características del terreno
que recuerden de viajes anteriores.
La Fundación Yulima quiere hacer un llamado de atención
a aquellas personas que no se han detenido a pensar que este
patrimonio natural, aunque sea un ave de paso, es de valor
incalculable y es de todos, tanto de las generaciones presentes
como de las futuras.
Estos gavilanes pueden llegar a verse en peligro de extinción
si no hacemos nada para evitarlo.
Ahora bien, no olvidemos que el Código Penal, Art.
242, castiga a quien atente contra la fauna silvestre con
una multa de $ 200.000 a 2.000.000 y cárcel de 6 meses
a 2 años.
De igual forma los decretos 2811 de 1.974 y 1906 de 1.978
protegen estas aves, amparadas también por la Ley 84
de 1.989, el estatuto Nacional de Protección animal
y el acuerdo 018 del 9 de octubre de 1.995.
Para finalizar, recordemos que el mejor control radica en
un buen programa de sensibilización y educación
ambiental para todos los habitantes de la cuenca del río
Combeima, en donde se de a conocer esta especie y la importancia
de protegerla por ser un huésped que le aporta a nuestra
biodiversidad.
(1) Sistema de manejo, en donde los animales tienen enemigos
naturales y no padecen de otros medios que los perjudiquen.
Técnica que existe en la naturaleza.
|